viernes, 3 de octubre de 2014

HISPANISTA DE REMATE




Un trozo de papel en mis manos, dejaba de tener algún resquicio de su originario color blanco en menos de dos minutos. Desde siempre, al principio solo eran garabatos y letras sueltas, luego fue evolucionado y ahora son garabatos que alguna vez los juntas y pueden tener sentido.

El mundo de las letras creo que ni siquiera lo elegí, venía conmigo, de serie en mi ADN; y cuando hablo de letras no me refiero a que hay que ser la número uno de la clase en lengua, yo hablo de otra cosa. 
Hay atardeceres y paisajes y momentos bonitos que a todos nos emocionan y nos producen sensaciones, pero, a algunos se nos escriben palabras en los recuerdos, versos o frases simples que bailan ante nuestros ojos y nos describen lo que vemos por dentro, y es sin querer. O te ves pensando, "si tal poeta viera esto diría...", eso solo nos pasa a unos cuantos.
Unos cuantos desafiantes de la ley de estudiar algo práctico que luego te dé trabajo. 
Tal vez sea que pasamos mucho tiempo en lo utópico de un libro, tal vez adoramos a muchos maestros que tomamos como ejemplo y nos cautivaron las palabras de algunos profesores, que marcaron nuestra vida, que abrieron nuestros caminos y que nos presentaron tanta magia, que tal vez, nos hicieron creer en algo.

Cuántas veces hemos dicho que estudiamos filología hispánica y nos han contestado cosas como: ¿filosofía?, ¿eso qué es?/¿eso pa´que sirve? y demás preguntas motivadoras de estos tipos. Pero a nosotros no nos importa, total, hay cosas que uno entiende que no hace falta que lo entiendan los demás.
Como hacer un trabajo de las hablas andaluzas, sumergirte en la comprensión y el conocimiento del valor que tiene el español que hablamos en Andalucía, y ese sentimiento de arraigo que te entra cuando ya te enteras bien de todo y puedes discutirle a cualquiera con muchos más recursos y pruebas. El gusanillo de querer implicarte más y el despertar de intereses que nunca hubieras pensado que podrías tener. 

Elegir asignaturas optativas porque con el título nada más ya estás pensando que vas a leer piezas magníficas y te van a contar historias geniales de hombres que lograron que el universo los leyera, los imprimiera y los integrara como coprotagonistas de la evolución de la humanidad y el pensamiento.
Nada como leer un libro después de que te lo haya explicado un gran profesor, o un profesor apasionado o una cosa lleva a la otra... Lo importante es que lees con los ojos más abiertos y el corazón más expectante, con sed de entrelazar y sonreír cuando saques tus propias conclusiones y eso, compañeros, no lo vive todo el mundo.

La degustación de tener delante algo bien escrito es tan dulce como cada vez más inusual, cuánta falta hacemos los filólogos en los senderos de la comunicación y en la transmisión correcta de la lengua española. Señores, hablar y escribir bien ya no se lleva, pero eso nos hace peores y hay que plantearse hasta dónde queremos llegar. 
No estamos en el momento en el que se le da importancia a las letras, quizá muchos no entiendan el valor de nuestro conocimiento y nuestra aportación, además, el declive de nuestro trabajo lo hace todo mucho más difícil. Pero amigos, yo, al menos, he seguido mi vocación y no dejo de creer en ella, porque en cada rincón veo poesía y en cada momento una historia.

Esto va por todos mis compañeros, algunos desilusionados, otros brillando y otros intentándolo.