lunes, 19 de mayo de 2014

YO ERA UNA NIÑA



Fulminante el tiempo nos convierte en un ramillete de recuerdos mezclados con nuevos bocetos de momentos inolvidables.

Con suerte miras atrás y has sido tan feliz...
Ese momento después de comer, sonaba el timbre y salías corriendo a abrir porque sabías que iban a buscarte para salir a jugar. A LA CALLE.
Yo no nací en el siglo pasado, pero se me hace que hay un salto en estas últimas generaciones que nos hace ser como de una época muy lejana, maravillosa y que no cambiaría por todos los Ipads del mundo.

La ilusión es un concepto que parece que ahora se traduce en idiotez, en ser un "friki" o menos inteligente que los que, con 10 años, creen saber de todo. Qué pena, tener 10 años y sentir la presión que probablemente vas luego a sentir durante toda tu vida de realista adulto. ¿Por qué no vas a soñar con 7, 9 o 10 años? Es tu única oportunidad de ser por un momento una princesa, un dragón, un mago, un guerrero, un hada, todo lo que quieras, sin que nadie te juzgue ni te tome por loco, ¿Por qué dejan que se lo pierdan? ¿Es que no es acaso la mejor locura que pasa por nuestra vida?

La infancia es algo muy corto, cuando eres un niño los meses te parecen años, tu mente es 100% libre, todos los días descubres cosas nuevas y cuando los adultos hablan de cosas serias, te mandan a jugar, ¿hay algo mejor?
Esa libertad se coharta cuando llegan a casa del colegio y demuestran ansiedad profunda por jugar a la Play, al Minecraft, a la Wii, a los juegos de la tablet, sin tener la necesidad de buscar a un amigo, de salir a jugar, de coger los Playmobil y montarte la historia de la tarde. Una dependencia peligrosa, que les crea ataques de ira si se lo prohíbes, histerismos y comportamientos que he visto que, de verdad, me han dado mucha pena y mucho miedo.

A mi, afortunadamente, jamás me ha faltado de nada, incluso caprichos, pero mi madre venía los viernes con un Kinder Sorpresa o un pin de Disney y era la niña más contenta del lugar, como dicen en mi pueblo: ralita. Ahora le das un pin a un niño creyendo que le puede hacer ilusión y es capaz de ridiculizarte en menos de cinco segundos, quien dice un pin, dice un libro, unos chocolates o un juego de mesa sin efectos tecnológicos.
Se están perdiendo un mundo que solo les pertenece a ellos, se lo están perdiendo por tener un móvil por ejemplo, eso ya es lo último por ver desde luego, pero está pasando. Niños de tercero y cuarto de primaria con móviles que usan para bajarse juegos y ¡¡¡hablar por whatsapp!!!
¿Soy la única horrorizada?

Por otro lado podemos hablar de los Reyes Magos, puedo decir que niños pequeños se han reído en mi cara cuando les he preguntado que qué les habían traído los Reyes: que no existen, que eso lo sabe todo el mundo, que hay que ser muy tonto para creerlo, y todo este tipo de contestaciones que me dejan sin palabras. Si la noche de Reyes es para ellos, para que duerman emocionados y crean que hay algo maravilloso que les trae regalos porque son buenas personitas, no hay que robarles eso, si dura muy poco, mirad atrás y recordad las vuestras. El mundo del dinero y las compras está al acecho esperándolos, y cuando lo entiendan ya no hay vuelta atrás, tienen derecho a su inocencia durante algunos años.

No sé si esta sociedad en la que vivimos se llama desarrollada o moderna o como quiera llamarse, pero yo no cambio mi infancia por la que hay ahora ni por todos los avances que haya. Ni las niñas eran bulímicas por comprar Barbies, ni los niños violentos acosadores por jugar a los Action Man, ni los secuestraban por jugar al escondite en la calle los atardeceres de verano, ni les daban drogas por echar el rato en el parque, ni exigían regalos de 600 euros. No teníamos móviles y quedábamos todos los días, ¿paranormal verdad?
El 6 de enero el Paseo Marítimo estaba lleno de bicis, patines y coches teledirigidos, los contenedores llenos de cajas de muñecos y muñecas y por la noche tu familia se sentaba contigo para estrenar La Herencia de Tía Ágatha o montar la caravana de Barbie.

Supongo que habrá opiniones para todos los gustos, y también hay otras cosas buenas ahora, que no todo es un cúmulo de agujeros negros, pero a grandes rasgos y por mi experiencia personal, me alegro de haber sido una niña todos los años que tuve que serlo.

Feliz semana a todos y nunca dejéis que se acabe la ilusión.



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