sábado, 20 de diciembre de 2014

Pequeña felicitación de Navidad



Ayer era verano y de repente: villancicos, polvorones, luces, compras, chinos que se convierten en Narnia a la vuelta de un pasillo,en fin, parece que llega la Navidad.

Estas fechas tienen lo que se llama una espiral de sentimientos encontrados y una relación de amor-odio con el mundo, que a todos nos es familiar.
¿Quién no echa de menos a alguien en la mesa de casa o en la cena de amigos? Siempre hemos contado con las reuniones de diciembre, la familia se junta, algunos vuelven y otros abren la puerta esperando a que lleguen, se abren las mesas que todo el año son de seis y ahora caben doce pero se pone comida para veinte. La mesa del restaurante está reservada ya con tiempo, es hora de abrazar y brindar con todos los del grupo del Whatsapp dispersados por el mundo.
Pero como la vida es a veces cruel, esos momentos mágicos también te traen silencios y nudos en la garganta, porque solían estar y no están, y ya nunca más estarán y tienes esos recuerdos que te queman y son tan nítidos...
Porque por trabajo no pudieron venir y te falta algo, porque están lejos y no pudieron coger ese avión y lo que te queda es esa llamada de Skype llena de "echar de menos" y de promesas, porque el año que viene será mejor.
Sí, todo esto viene de fábrica con las fiestas navideñas, pero nada es perfecto, y con eso respiras hondo y disfrutas de los que sí llegaron, los que se toman contigo los chupitos de anís y los que comparten tu mesa hoy.
Porque hay que sacar el espíritu de la ilusión, porque te das cuenta de cuánto disimulaban por ti cuando eras niña, y eso es precioso, porque los momentos se escapan y la leña de la chimenea se acabará un año más, y a lo mejor el año que viene son otras cosas las que te apenan y otros logros los que celebras; los momentos del ahora, que nos parecen tan triviales, son los que componen la vida entera, serán los de ayer en tu recuerdo y los de mañana en tus proyectos.

Nos enfadamos mucho porque la Navidad es comercial y es todo un producto para su venta y solo quieren que gastemos lo que no tenemos, pero recordad que antes de que hubiera tanta publicidad y tantas tiendas y tanto bombo, antes de que cada niño tuviera treinta y dos regalos de Papá Noel (que me cae muy mal) y setenta y cuatro regalos por Reyes, seguían siendo fechas de alegría y de copas llenas y el aire seguía teniendo ese olor, que nadie sabemos explicar, y simplemente decimos: "huele a Navidad". Que nadie nos quite las sensaciones de siempre.
Selecciona de quién te rodeas, y nunca nunca respondas a las felicitaciones por mensajes de difusión.

Feliz Navidad, amigos.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Yo limpié ese váter




Un día cualquiera fui con una amiga a comer algo a un restaurante cualquiera, comimos bien, pasamos un buen rato y, antes de irnos entré al baño.
Lo primero que se me vino a la cabeza cuando abrí la puerta fue: "yo limpié ese váter".
Es cierto, yo había limpiado esos baños unas cuantas veces, cuando trabajaba allí, hace tiempo, cuando me preguntaba qué hacía yo allí y si merecía la pena aquel esfuerzo.

Hay muchas cosas que aprendí durante esos momentos, la primera es que, tienes que estar preparada para todo, nada es denigrante mientras, por supuesto, te traten bien, nada es impensable y a nadie se le caen los anillos cuando se trata de trabajar y luchar por algo. A veces piensas que hay una especie de puente entre tus sueños y la realidad, que te lleva por un camino unidireccional y que tu camino está clarísimo. El camino es lo más invisible que te puedes echar a la cara en toda tu vida.

Sé que muchos estáis haciendo precisamente eso ahora mismo, en España y fuera de ella. Nada es para siempre si tienes claro que es un paso más hacia lo que te has propuesto, sé que llegáis todos lo días pensando que es una mierda, que para eso no os habéis tirado cuatro, cinco o seis años estudiando ni habéis aprendido inglés o alemán. Lloráis a veces al llegar a casa porque es injusto y encima el encargado te tiene manía o es un prepotente que se ríe de ti porque estás más preparado que él pero él es el que te tiene a sus órdenes (creedme que eso es real), porque los clientes se quejan de que no hables bien su lengua o simplemente porque no puedes más ni es la vida que te imaginabas tener. No pasa nada, eso se aguanta por algo, y quien lo aguanta se hace increíblemente grande, se hace increíblemente agradecido y empático; crece.

Mientras vives puteado conoces a muchos compañeros y también a buenos encargados que te hacen la vida más fácil, con ellos te quejas de la vida, les cuentas tus propósitos y construyes un lazo que se llama compañerismo, muy distinto al de la universidad, comer y salir adelante ahora está en juego para muchos. Ves a través de los ojos de mucha gente, incluso piensas que tienes una suerte inmensa porque algunos tienen menos opciones que tú y no se trata de un escalón que pisan para pasar al otro lado.
Te duelen los pies y te ves ridículo con el uniforme feo que te tienes que poner, pero el día que lo cuelgas para despedirte, ese día, cuelgas un pedazo de ti, dejas a la persona que eras y que empezó esa andadura y te sientes orgulloso. Tus compañeros, algunos se fueron antes que tú y otros se quedan, se alegran mucho por ti, prometes visitas y recuerdas algún que otro café entre risas durante las pausas de veinte minutos.

El día que terminas esa etapa no estás cansado, piensas que nunca más te van a doler los pies porque ahora aguantas las horas que te echen, estás convencido de que es el momento de mejorar, que para algo has trabajado tanto, que es tu momento y que nadie te va a impedir nada porque ahora eres mucho, pero mucho más fuerte. Nunca pensaste que el camino se dibujaría así, pero cuando te despides te das cuenta de que ha sido tu realidad y a lo mejor la realidad que necesitabas para aprender a caminar por donde sea, el mundo es grande.

Siempre guardarás unas palabras para recordarlo, vas a contar anécdotas y hasta vas a reírte hablando de las barbaridades que te pasaron, esas que te hacían llorar ¿te acuerdas?
Y un día, no mucho más tarde, saldrás a tomar algo, irás a ese sitio y les dirás a tus amigos, incluso con satisfacción, que tú limpiaste ese váter.


viernes, 3 de octubre de 2014

HISPANISTA DE REMATE




Un trozo de papel en mis manos, dejaba de tener algún resquicio de su originario color blanco en menos de dos minutos. Desde siempre, al principio solo eran garabatos y letras sueltas, luego fue evolucionado y ahora son garabatos que alguna vez los juntas y pueden tener sentido.

El mundo de las letras creo que ni siquiera lo elegí, venía conmigo, de serie en mi ADN; y cuando hablo de letras no me refiero a que hay que ser la número uno de la clase en lengua, yo hablo de otra cosa. 
Hay atardeceres y paisajes y momentos bonitos que a todos nos emocionan y nos producen sensaciones, pero, a algunos se nos escriben palabras en los recuerdos, versos o frases simples que bailan ante nuestros ojos y nos describen lo que vemos por dentro, y es sin querer. O te ves pensando, "si tal poeta viera esto diría...", eso solo nos pasa a unos cuantos.
Unos cuantos desafiantes de la ley de estudiar algo práctico que luego te dé trabajo. 
Tal vez sea que pasamos mucho tiempo en lo utópico de un libro, tal vez adoramos a muchos maestros que tomamos como ejemplo y nos cautivaron las palabras de algunos profesores, que marcaron nuestra vida, que abrieron nuestros caminos y que nos presentaron tanta magia, que tal vez, nos hicieron creer en algo.

Cuántas veces hemos dicho que estudiamos filología hispánica y nos han contestado cosas como: ¿filosofía?, ¿eso qué es?/¿eso pa´que sirve? y demás preguntas motivadoras de estos tipos. Pero a nosotros no nos importa, total, hay cosas que uno entiende que no hace falta que lo entiendan los demás.
Como hacer un trabajo de las hablas andaluzas, sumergirte en la comprensión y el conocimiento del valor que tiene el español que hablamos en Andalucía, y ese sentimiento de arraigo que te entra cuando ya te enteras bien de todo y puedes discutirle a cualquiera con muchos más recursos y pruebas. El gusanillo de querer implicarte más y el despertar de intereses que nunca hubieras pensado que podrías tener. 

Elegir asignaturas optativas porque con el título nada más ya estás pensando que vas a leer piezas magníficas y te van a contar historias geniales de hombres que lograron que el universo los leyera, los imprimiera y los integrara como coprotagonistas de la evolución de la humanidad y el pensamiento.
Nada como leer un libro después de que te lo haya explicado un gran profesor, o un profesor apasionado o una cosa lleva a la otra... Lo importante es que lees con los ojos más abiertos y el corazón más expectante, con sed de entrelazar y sonreír cuando saques tus propias conclusiones y eso, compañeros, no lo vive todo el mundo.

La degustación de tener delante algo bien escrito es tan dulce como cada vez más inusual, cuánta falta hacemos los filólogos en los senderos de la comunicación y en la transmisión correcta de la lengua española. Señores, hablar y escribir bien ya no se lleva, pero eso nos hace peores y hay que plantearse hasta dónde queremos llegar. 
No estamos en el momento en el que se le da importancia a las letras, quizá muchos no entiendan el valor de nuestro conocimiento y nuestra aportación, además, el declive de nuestro trabajo lo hace todo mucho más difícil. Pero amigos, yo, al menos, he seguido mi vocación y no dejo de creer en ella, porque en cada rincón veo poesía y en cada momento una historia.

Esto va por todos mis compañeros, algunos desilusionados, otros brillando y otros intentándolo.













lunes, 2 de junio de 2014

Granada


Y es que, nadie me avisó del peligro que corría, nadie me advirtió que ya nada sería lo mismo ni nada borraría aquellas horas de mi mente. Nunca.

Bañada por el sol de un septiembre caluroso; así fue la primera vez que viví Granada, dejándola entrar yo a ella, pensando que entraba yo.

Es el sonido del agua corriendo por la piedra, haciendo sordo el momento a todo lo demás;
es el color verde, de tallos, de hojas, de musgo, que también suenan cuando quieres escucharlos.
Y va el embrujo afectando mientras sumas las calles que pisas.

¿Son especias? Como neblina del alba, los olores a jazmín, malva, canela, albahaca, ajedrea, azahar, cayena, eneldo, laurel y regaliz, impregnan fulminantes los caminos.

Granada es poesía, cada árbol y farola, la cal de sus paredes y todos los bancos escondidos en esquinas invisibles. Cada flor, cada acorde de una guitarra que siempre está sonando, porque la poesía es música; la música del aire que baila cuando subes a la Alhambra, cuando vas dejando atrás lo más tangible, vas oliendo a historia, a voces muertas y encendidas para siempre, cuando el hechizo ya te llega al alma.
Cuando, por más gente que haya, el Paseo de los Tristes te sigue pareciendo de otro mundo, las cuestas que van al mirador, se te hacen sendas mágicas y una lata de cerveza allí, sentada, cuando va cayendo la tarde, el mayor de los placeres.

Granada es respirar y sonreír, son noches con lunas diferentes, son noches oscuras con más luz que el mediodía, bombillas llenas de recuerdos salpicadas por los callejones, por las plazas, por los portales.
Cerámica pintada de blanco y azul, a veces decorada por versos, todos los versos que ella escribió, usando los más grandes nombres que el arte ha dado, los versos que se perdieron en los jardines árabes y en el espejo de sus estanques. Los versos que da vergüenza escribir, porque no sabes si tus manos estarán a la altura; y los que están por venir, porque su belleza no conoce el tiempo ni entiende de idiomas.

Hay quienes dicen haber escuchado voces en la ciudad palatina, rezos escritos en sus paredes, que rodean las columnas y coronan los arcos. Las voces de los cantos que llegaban a cada pétalo, de todos los ojos negros que brillaron al compás ondulado de las sedas, que nunca se han ido. Porque nunca te vas de Granada después de haber caído en su hechizo, porque Granada suena a millares de trozos de corazones que se quedaron con ella.

Como el que dejé yo.



                                                                                                                   


lunes, 26 de mayo de 2014

LAS AMIGAS

Un día volví a casa después de mucho tiempo ausente, perdida, equivocada; dejé la maleta e hice una llamada. Esperaba reproches o distancia, o un abrazo frío, pero todo lo que encontré fue: "¡Cógete una copa que nos vamos!", seguido de unas cuantas cuantas sonrisas impagables, felices por verme. Sin pedir explicaciones, sin preguntar y sin juzgarme. Ese día me di cuenta de que la amistad es mucho más de lo que pensamos, más de lo que a veces creemos que tenemos.

Yo tengo mucha suerte, tengo amigas, buenas, maravillosas, tengo incluso alguna hermana que otra, que no de la misma madre. También tengo decepciones en la agenda, es normal, no todo el mundo es bueno, o bueno para ti.

Las amigas de siempre son esas que solo mirando por el rabillo del ojo, te han cogido al vuelo, es una sensación espectacular. Son esas con las que recuerdas tu infancia y revives momentos inolvidables que no puedes compartir con nadie más, solo con ellas, porque son las que llevan ahí todos esos años, sin fallar, aunque estés lejos, aunque haga semanas que no las llames, aunque una vez tuvieras una pelea dolorosa. Son con las que te sientes en casa, segura y confiada, sabes de qué están hechos sus corazones y por eso las quieres.

Hay muchas amigas que haces a lo largo de tu vida. En el instituto me dijo una niña que ella normalmente solo salía con sus amigas de toda la vida, y yo le contesté que, a veces, las amigas que haces en el camino son imprescindibles, porque quizá las encuentres en un momento crucial, o sean el empuje importante cuando estés sola y lejos. Y todo esto pasa y es verdad.

Compañeras de locuras que jamás olvidaras, unidas por secretos adolescentes que entonces eran inconfesables. Saltarte clases solo para charlar, las tardes paseando y los veranos tiradas en la playa, pensando qué te vas a poner por la noche y dando consejos como si fueras el Oráculo, es algo que va contigo y que irá siempre.
Luego te tienes que ir de tu casa, preocupada, a ver a quién te encuentras, has escuchado historias de todo tipo y se te plantea un año compartiendo habitación con una desconocida. Encomendada a todos los santos llegas, abres la puerta y te encuentras a una chica normal. Hasta que te ves todos los días charlando hasta las cinco de la mañana y juntando las camas, convirtiéndose en una de las personas mas importantes de tu vida, desde entonces siempre presente y hasta este mismo instante.

La vida de estudiante sigue, y la compartes con compañeras de piso y de clase, personas que te ayudan a crecer, a aprender, a moldearte. Las hay que solo están en esos momentos, y las hay que se quedan contigo muy dentro, amigas de verdad con las que has visto los jueves Gran Hermano, has ido a los chinos a por chucherías, has cansando con tus historias hasta la saciedad y, aún así, escuchaban como si fuera todo muy importante.

No son muchas personas las que son verdaderos amigos, no es tan fácil, por eso es tan importante cuando las tienes. Si miras atrás, al día de ayer, a hace 6 meses o 4 años, recuerda quién estaba contigo, recuerda quién sigue hoy a esta hora compartiendo aventuras y desventuras, a quién le importó tanto un fallo como para alejarse y quién pese a todo estuvo cerca. Recuerda a quién perdonaste, porque a los amigos se les perdona, y quién te perdonó.  A quién no le importó nada lo que dijeran de ti, y quién cambió para siempre para unirse a los rumores, a quién defendiste porque creíste en ella pasara lo que pasara. También recuerda a quién regañaste cuando viste que se equivocaba y quién te regañó a ti, no a la que te dijo "te lo dije", si no a la que te dio un abrazo y te consoló. A la que le contaste una buena noticia y por poco te deja sorda de la ilusión...

Porque son la familia que eliges a lo largo de los años.

lunes, 19 de mayo de 2014

YO ERA UNA NIÑA



Fulminante el tiempo nos convierte en un ramillete de recuerdos mezclados con nuevos bocetos de momentos inolvidables.

Con suerte miras atrás y has sido tan feliz...
Ese momento después de comer, sonaba el timbre y salías corriendo a abrir porque sabías que iban a buscarte para salir a jugar. A LA CALLE.
Yo no nací en el siglo pasado, pero se me hace que hay un salto en estas últimas generaciones que nos hace ser como de una época muy lejana, maravillosa y que no cambiaría por todos los Ipads del mundo.

La ilusión es un concepto que parece que ahora se traduce en idiotez, en ser un "friki" o menos inteligente que los que, con 10 años, creen saber de todo. Qué pena, tener 10 años y sentir la presión que probablemente vas luego a sentir durante toda tu vida de realista adulto. ¿Por qué no vas a soñar con 7, 9 o 10 años? Es tu única oportunidad de ser por un momento una princesa, un dragón, un mago, un guerrero, un hada, todo lo que quieras, sin que nadie te juzgue ni te tome por loco, ¿Por qué dejan que se lo pierdan? ¿Es que no es acaso la mejor locura que pasa por nuestra vida?

La infancia es algo muy corto, cuando eres un niño los meses te parecen años, tu mente es 100% libre, todos los días descubres cosas nuevas y cuando los adultos hablan de cosas serias, te mandan a jugar, ¿hay algo mejor?
Esa libertad se coharta cuando llegan a casa del colegio y demuestran ansiedad profunda por jugar a la Play, al Minecraft, a la Wii, a los juegos de la tablet, sin tener la necesidad de buscar a un amigo, de salir a jugar, de coger los Playmobil y montarte la historia de la tarde. Una dependencia peligrosa, que les crea ataques de ira si se lo prohíbes, histerismos y comportamientos que he visto que, de verdad, me han dado mucha pena y mucho miedo.

A mi, afortunadamente, jamás me ha faltado de nada, incluso caprichos, pero mi madre venía los viernes con un Kinder Sorpresa o un pin de Disney y era la niña más contenta del lugar, como dicen en mi pueblo: ralita. Ahora le das un pin a un niño creyendo que le puede hacer ilusión y es capaz de ridiculizarte en menos de cinco segundos, quien dice un pin, dice un libro, unos chocolates o un juego de mesa sin efectos tecnológicos.
Se están perdiendo un mundo que solo les pertenece a ellos, se lo están perdiendo por tener un móvil por ejemplo, eso ya es lo último por ver desde luego, pero está pasando. Niños de tercero y cuarto de primaria con móviles que usan para bajarse juegos y ¡¡¡hablar por whatsapp!!!
¿Soy la única horrorizada?

Por otro lado podemos hablar de los Reyes Magos, puedo decir que niños pequeños se han reído en mi cara cuando les he preguntado que qué les habían traído los Reyes: que no existen, que eso lo sabe todo el mundo, que hay que ser muy tonto para creerlo, y todo este tipo de contestaciones que me dejan sin palabras. Si la noche de Reyes es para ellos, para que duerman emocionados y crean que hay algo maravilloso que les trae regalos porque son buenas personitas, no hay que robarles eso, si dura muy poco, mirad atrás y recordad las vuestras. El mundo del dinero y las compras está al acecho esperándolos, y cuando lo entiendan ya no hay vuelta atrás, tienen derecho a su inocencia durante algunos años.

No sé si esta sociedad en la que vivimos se llama desarrollada o moderna o como quiera llamarse, pero yo no cambio mi infancia por la que hay ahora ni por todos los avances que haya. Ni las niñas eran bulímicas por comprar Barbies, ni los niños violentos acosadores por jugar a los Action Man, ni los secuestraban por jugar al escondite en la calle los atardeceres de verano, ni les daban drogas por echar el rato en el parque, ni exigían regalos de 600 euros. No teníamos móviles y quedábamos todos los días, ¿paranormal verdad?
El 6 de enero el Paseo Marítimo estaba lleno de bicis, patines y coches teledirigidos, los contenedores llenos de cajas de muñecos y muñecas y por la noche tu familia se sentaba contigo para estrenar La Herencia de Tía Ágatha o montar la caravana de Barbie.

Supongo que habrá opiniones para todos los gustos, y también hay otras cosas buenas ahora, que no todo es un cúmulo de agujeros negros, pero a grandes rasgos y por mi experiencia personal, me alegro de haber sido una niña todos los años que tuve que serlo.

Feliz semana a todos y nunca dejéis que se acabe la ilusión.



jueves, 1 de mayo de 2014


FELIZ DÍA DEL ¿TRABAJO?

A punto de llegar a su fin el primero de Mayo, día del trabajador, me gustaría decir algo breve.

Aún me acuerdo, cuando era pequeña, cómo nos alegraba la vida el puente del uno de mayo, cómo nos explicaban en el colegio la declaración, en julio de 1889, de este día como el de la ratificación del derecho de los trabajadores; cómo creía en la Constitución y cómo me sentía de orgullosa y cuánto iba a trabajar cuando fuera mayor.
Qué mala suerte ¿no?
Qué mala suerte que el tiempo haya pasado para pisotear, machacar y ningunear algo que era tan importante.  Qué mala suerte tener que pagar las consecuencias de años y años de abuso, de engaños, de abrirle la puerta a los ladrones para que nos dejen en bragas.

De qué sirve la política si no hacen uso de ella, sí, para adornar está bien, la pones al lado de "democracia" y quedas como un señor. Suena a progreso, a libertad, suena al pueblo y a sus voces, a la mentira más grande de todas. 
La verdad es que estamos perdidos en una maraña de palabrerío cobarde de unos cuantos listos que desde luego han sido más listos que nosotros, que les damos igual, que siguen esperando que aguantemos. Y aguantamos. 
Los médicos, no son médicos, ni los profesores son profesores, ni los ingenieros construyen nada, los periodistas no se expresan y los investigadores no encuentran la cura de nada. Esa es la verdad, eso es España, y todos los grandes profesionales están celebrando este día haciendo horas extra en algún trabajo de segunda para poder llegar a fin de mes. 

Esto lo digo yo, desde otro país, y lo dirán otros que hoy están en la playa o tomando unas cañas, y no servimos para nada, porque cuando éramos pequeños todo era muy fácil, porque nadie nos dijo que teníamos que levantarnos, ya se habían levantado por nosotros, y habían luchado, no hemos aprendido que un país se sostiene por el pueblo y que un tío que se hace llamar presidente del gobierno es solo una parte más que nos acompaña y no un eco barato de la dictadura. Estamos pagando muy caro nuestras agradables infancias.


Hoy no hay nada que celebrar.

miércoles, 30 de abril de 2014

Primavera londinense


Bienvenidos a mi mesa, a mi asiento del autobús, a mi camino al trabajo, a mi sofá, a mis momentos de inspiración, a los de aburrimiento... bienvenidos a todas partes desde donde escriba. 
Empiezo este espacio sin querer definirlo, quién sabe en qué estaré pensando mañana...

Este año está siendo muy diferente, lejos de mi casa y cerca de nuevos amigos, la pseudo familia que uno se crea cuando no tiene la suya cerca, es muy importante. Salir a la calle con un sol espléndido, a las dos horas llueve, luego vuelve el sol. Nubes. Sol. Y así sucesivamente en un mismo día.

Las flores de Londres son maravillosas, entras por Kensington Gardens, empezando por los jardines del palacio y paseando por Hyde Park unos metros más tarde. Las ardillas entre los arbustos, los árboles verdes y frondosos, las bicis y las toallas en la hierba. El invierno ha sido duro, lluvioso y, aunque lleno de sorpresas, se agradecen los rayos de sol, todos están más alegres.

No hablemos de la moda, un desfile de gafas de sol y bolsos nuevos, americanas, kimonos, sneakers, combinaciones imposibles, Kate Middleton en GAP... esa sensación de estar en la gran ciudad se despierta aún más en esta temporada.

Todo el mundo come en la calle cuando hace buen tiempo, en los miles de espacios o mini-espacios verdes que hay salpicando la ciudad, sentados en el borde de una fuente, en una escalinata y, atención, sentados en TUMBAS, sí sí, súper apetecible. Las iglesias de aquí tienen tumbas antiquísimas esparcidas por todos sus alrededores, algunas en jardincitos realmente bonitos, muchas son a ras de suelo y ves a la gente sentada encima, charlando con el café, así tan "cool". Yo no me sentaría, pero esto es Londres y nada es convencional.

Salir a tomar algo y acabar con gente genial en una discoteca gay bailando Taylor Swift en Soho, conocer rincones en los que parece que estás en otro mundo, ir al a taberna española de Portobello para desfogar un poco y ver el fútbol, quedar con un amigo en Oxford Street y pensar para tus adentros "quedar con un amigo en Oxford Street" es una frase que hace unos meses hubiera sido una broma, es una suerte que lo pueda vivir.

A fin de cuentas, cuando te vas tan lejos es muy duro, a pesar de tantas experiencias increíbles y para recordar, también lloras mucho y luchas, y ves que lo que hay no es lo mejor y echas de menos tremendamente. Os contaré de esto más adelante. 
Lo más importante es la familia , sin mi madre, mi hermano, mis abuelos y mis tíos, no habría llegado ni a la vuelta de la esquina. 
Y a tí, mi apoyo incondicional.

¡Feliz puente a mis paisanos!